El pasado jueves 6 de noviembre, los miembros del Movimiento pertenecientes a la etapa de Comunidades del Reino, así como aquellos mayores de 25 años en proceso de discernimiento para realizar el compromiso relativo a esta etapa, tuvieron un compartir fraterno virtual con la Superiora General del Instituto Hijas de Cristo Rey, Madre Patricia Suárez Calderón. Acompañados también de las Asesoras locales y de las Superioras de las casas donde hay vida del Movimiento, reforzando así nuestra vinculación con el Instituto y la vida de comunidad.
El encuentro comenzó con una oración en la que resonaron las palabras del Evangelio de Lucas, en las cuales Jesús llama a sus discípulos, del mismo modo en que Él suscita hoy a todos los miembros del MAR a consolidar su compromiso. Un compromiso que, en palabras del Venerable José Gras, nos invita a no cesar «de testimoniar el deseo que tenemos de que sea aceptada en toda la tierra su Soberanía».
Tras poner el encuentro en manos del Señor, la Madre Patricia tomó la palabra y realizó un recorrido general por las principales características de las Comunidades del Reino, así como por el sentido de su compromiso. De esta forma, expresó la importancia que tiene para los miembros de esta etapa ser fermento en medio del mundo, no mediante la realización de grandes obras, sino a través de pequeños actos que, al igual que la levadura, sientan las bases de las grandes obras del futuro.
Asimismo, destacó la relevancia de formar parte, junto con el Instituto, de una misma familia carismática, puesto que el carisma recibido nos unifica, nos hace ser más y nos enriquece mutuamente a partir de las vivencias de los laicos y las consagradas. El carisma es un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad: se expande, no se encierra; no pertenece a una congregación o instituto religioso en particular, sino que es la forma en la que Dios irrumpe en nuestro mundo.
Finalmente, todos los miembros presentes en el encuentro tuvieron la oportunidad de tomar la palabra y expresar las necesidades y retos que, a su parecer, deben ser considerados para vivir el compromiso como Comunidades del Reino según lo recogido en el Manual de Etapa. Entre las inquietudes manifestadas se destacaron la distribución de los miembros en esta etapa, la oportunidad de reforzar el Proyecto de Comunidad y la importancia del acompañamiento por parte de las religiosas del Instituto.
Con esta certeza de que unidos en un mismo amor y animados por un mismo espíritu, seremos fuertes para trabajar por el Reino de Cristo, el encuentro concluyó con el deseo renovado de seguir construyendo comunidades vivas, fraternas y comprometidas, que hagan visible el amor de Cristo Rey en medio del mundo.


