Desde el Equipo de formación y liturgia de MAR, nos hacen llegar estas imágenes sobre la vida comunitaria de oración de los Constructores y Comunidades del Reino en España a lo largo del curso pastoral 2024-25.
Disfrutemos de ellas y sigamos soñando con un mundo mejor, sirviendo con amor y sumando dones.
Huellas de mujeres
«La vida de oración, personal y de grupo, es necesaria para ir poniendo a Cristo en el centro, de modo que sólo Él viva y reine en el ser y en el hacer». Así de claro y conciso lo afirman los Estatutos del Movimiento Apostólico Cristo Rey, cuyos miembros adultos en España han ido reuniéndose mensualmente el presente curso pastoral en torno a figuras femeninas que desempeñaron crucial en la historia de Salvación. Desde Rut y Noemí hasta María Magdalena, pasando por supuesto por la Virgen María, los laicos Cristo Rey han recorrido la Sagrada Escritura hasta Lidia, Priscila y Febe. Mujeres cuyos testimonios nos hablan a los cristianos de hoy de heroicidad y abnegación; de fe y compromiso; de oración y reconciliación.
En septiembre comenzaron el curso pastoral de la mano de Rut y Noemí,
tomándose el pulso para ver el estado del compromiso tras el descanso estival. En el mesde octubre, mes misionero por excelencia, el libro de Judith ayudó aplantearse lavalentía y heroicidad que supone «Hacer el Bien». En noviembre, la reina Esther y suplegaria les ayudó a renovar su compromiso desde la oración despojada ante el Señor.
Ya en Adviento, dejaron atrás el Antiguo Testamento para cerrar el Año de la Oraciónconvocado por el Papa Francisco con María de Nazaret y su estar atenta a lasnecesidades de los demás: «No tienen vino».
El primer mes del año jubilar, Constructores y Comunidades descubrieron el encuentro de Jesús con la hemorroísa y cómo el Señor tiene una palabra para cada persona, para cada corazón, según el momento vital. Febrero fue el mes de Betania para encontrar el equilibrio entre la acción apostólica y la contemplación, como Marta y María. Los días previos a la Semana Santa, en marzo, rezaron con el pasaje joánico de la mujer adúltera recordando las palabras de Jesús: «Tampoco yo te condeno».
Vivieron la Pascua en abril recordando la propia vocación con María de Magdala, a quien Jesús resucitado llama por su nombre como nos llama a cada uno de nosotros a una opción y misión concreta. Mayo fue la oportunidad de conocer a Lidia, Priscila y Febe. Tres mujeres que, aunque aparecen en la Escritura, ninguna con oció personalmente al Señor, sino que lo descubrieron gracias al testimonio de los apóstoles, como cada miembro del MAR está llamado a ser testigo, apóstol de apóstoles.
Además de la oración mensual comunitaria, a lo largo del curso pastoral Constructores y Comunidades del Reino tienen dos fechas institucionales muy marcadas en el calendario, Santa Inés y San José, en la que los laicos del Movimiento se unen a las religiosas del Instituto en acción de gracias por la Madre y el Padre, respectivamente. También, durante el curso pastoral se ha recibido por parte del Equipo de Formación y Liturgia de España un material especial ante la catástrofe de la DANA y el fallecimiento del Papa Francisco y la celebración del cónclave.












