En esta histórica ciudad de Granada, un 26 de mayo de 1876, José Gras y Granollers con el acto de bendición de dos pequeños locales “inauguró el Instituto”. Hacer mención de este entrañable y discreto momento fundacional, en este hoy de nuestra familia carismática, es afirmar que nuestro seguimiento se enraíza en la experiencia del Dios discreto y sencillo que reina en nuestro corazón, manteniendo vigente en cada HCR la misión de hacerle reinar en otros corazones, por cierto ¡misión muy apasionante en este tiempo de Dios que vivimos!
En la carta apostólica que el Papa Francisco escribió, con ocasión del año de la Vida consagrada en el 2015, nos invitaba a “mirar al pasado con gratitud”, “vivir el presente con pasión”, “abrazar el futuro con esperanza”. A la luz de esta invitación deseo enmarcar estas palabras de apertura de este año jubilar. Tiempo de bendición, de agradecimiento y compromiso para cada Hija de Cristo Rey que vivimos nuestra consagración, junto a muchos hombres y mujeres, jóvenes y niños, con los que gozosamente compartimos el don del carisma recibido, desde hace casi 150 años.
Este año jubilar nos invita a: “Mirar el pasado con gratitud…
- Por la vida de José Gras, hombre vocacionalmente enamorado de Jesucristo. El padre fundador (como cariñosamente lo llamamos en la familia carismática) nació en Agramunt, anduvo varios y diversos itinerarios por la geografía española antes de llegar a la Abadía del Sacromonte en Granada, en octubre de 1866. Lejos de quedarse anclado en la segura estabilidad material y apostólica que le brindaba esa casa, animado por esa cristocentrica pasión y el fuerte llamado que sentía para que muchos conozcan y adoren a Jesucristo, fundó primero la “Academia y Corte de Cristo”, asociación religiosa literaria que buscaba dar a conocer a Jesucristo como Rey para que así reine en el corazón de hombres y mujeres, niños y jóvenes, incluso sacerdotes y obispos. De esta primera obra nace el Instituto Hijas de Cristo Rey, con la finalidad de hacer reinar a Cristo en la familia y en la sociedad a través de la enseñanza, medio a través del cual damos cauce y visibilidad al carisma recibido.
- Por los casi 150 años de fundación que nos estamos disponiendo a celebrar como un tiempo de gracia y bendición. Este año jubilar es un tiempo para mirar la historia sin nostalgia, sí con memoria agradecida por la vida de M. Inés y muchas Hijas de Cristo Rey que se dejaron seducir por Jesucristo y de manera valiente, osada, generosa y alegre ofrecieron su vida a la misión de hacerle reinar en el corazón de tantos hermanos y hermanas que hoy se sienten agradecidos de ser portadores de este carisma en Albania, Argentina, Benín, Colombia, Ecuador, España, Italia, Senegal, Perú y Togo. Acción de gracias también por la semilla sembrada en lugares y países donde ya no tenemos comunidad religiosa, pero se sigue viviendo al calor del don recibido.
- Por tantos hermanos y hermanas que se sintieron portadores de un carisma que los llevó a pronunciar Cristo reina de manera sencilla, alegre, arriesgada y comprometida. Agradecer por cada alumno, tantas familias, educadores, catequistas, miembros del MAR y tantos amigos que al conocer la vida de José Gras inevitablemente se dispusieron a seguir a Cristo como Rey.
Este año jubilar nos invita a: “Vivir el presente con pasión”…
- Sabiendo que el carisma y la misión recibida de hacer reinar a Cristo es vigente y actual porque nuestro mundo está clamando urgentemente que sean visibles los valores del Reino. Sentimos que vivir el carisma, de seguir a Cristo como Rey, debemos traducirlo en un compromiso por la paz, la justicia, la verdad, la fraternidad, la hospitalidad, el perdón y la gratuidad.
- Desde la certeza de que somos muchos los que compartimos el carisma y la misión. El vernos como una gran familia carismática se ha ido gestando en medio novedosos pasos, alguna que otra noche un poco confusa pero siempre sostenidos por el carisma vivo, abierto y llamado a seguir dando vida y esperanza. Este año jubilar, por ser tiempo de Dios, es propicio para continuar creando vínculos con los diferentes grupos que forman la familia carismática enraizados siempre en el común don que hemos recibido.
- En cada uno de los países donde nos encontramos, desplegando la misión recibida en:
• Colegios propios y en colegios diocesanos
• Escuelas Hogar y guarderías
• Residencias universitarias
• Diversas obras parroquiales
Este año jubilar nos invita a: “Abrazar el futuro con esperanza”
- Con una mirada compasiva a la realidad social, disponibles y generosas en la misión. Este año jubilar, año de gracia y bendición, nos modelará a las HCR para abrazar el presente del Instituto con valor profético, convencidas de que esta obra es de Dios y el tiempo que vivimos también es su tiempo, el tiempo del Dios discreto y sencillo.
- Para fortalecer el sentido de familia carismática convencidos todos los que compartimos el carisma y la misión, formamos una gran familia capaz de hacer sentir a nuestros pueblos la verdad del Evangelio y la posibilidad de hacer visible los valores del Reino de Dios.
- Porque nos sabemos en camino, hacia un Horizonte que nos revela que nuestra familia carismática está viva, que está en movimiento y que las múltiples y diversas situaciones, siempre nos desafían e impulsan a caminar al calor del Espíritu de Dios, nutridos de la savia siempre viva de nuestro carisma, haciendo camino con muchos hermanos y hermanas, siendo portadores de la buena noticia del Evangelio.
Con palabras de José Gras, que nos dice: “asociaos a otros corazones que os puedan comunicar calor y luz y viviréis, y veréis dilatarse los horizontes de la propia salud y seréis, al mismo tiempo, apóstoles de salvación pública. Asociaos y asociad almas a vuestro apostolado de amor”, declaro la apertura de este año jubilar por los 150 años de fundación del Instituto de las Hijas de Cristo Rey.


