«Un carisma vivo, abierto y llamado a dar vida y esperanza», es el tema de los encuentros formativos celebrados en distintos lugares del Instituto desde julio 2025 a marzo 2026. En el marco del 150 aniversario de nuestra fundación, estos encuentros han pretendido conectar nuestras raíces históricas con los desafíos del presente. Hemos reflexionado sobre tres ejes fundamentales en relación con nuestro CARISMA: AVIVAR, ENSANCHAR Y ALUMBRAR.
Avivar el fuego del carisma
El primer gran bloque de esta formación se ha centrado en la necesidad de avivar el don recibido. Inspiradas en las palabras del Padre Fundador, José Gras, quien instaba a las hermanas a «hacer cada día más verdadero su nombre», los encuentros nos han invitado a rastrear la vitalidad del carisma en la vida cotidiana. Frente a riesgos como la rutina o el cansancio apostólico, el Instituto se reafirma no como «guardián de cenizas, sino como custodio de un fuego vivo». Esta etapa ha subrayado actitudes clave del Fundador como la magnanimidad, la humildad y un celo apasionado por hacer reinar a Cristo en todos los corazones.
Ensanchar: Una familia abierta
La segunda clave, ensanchar, se refiere a la naturaleza de un «carisma abierto» que no se agota en las Hijas de Cristo Rey, sino que se extiende a toda la familia carismática. En este bloque se ha destacado que el carisma «no existe en la nada, existe en las personas que lo hacen vida». La formación ha puesto de relieve la importancia de las relaciones y de compartir no solo tareas, sino la vida misma con los laicos. Este «ensanchar» implica crear un «nosotros» más grande, donde la fraternidad sea horizontal y gratuita, permitiendo que el carisma contagie a otros como una «lluvia suave».
Alumbrar vida y esperanza
Finalmente, el concepto de alumbrar evoca la misión del Instituto hacia el exterior. Bajo la premisa de que «no se recibe un carisma para guardarlo», las Hijas de Cristo Rey nos reconocemos llamadas a ser «parteras de esperanza» en una sociedad que a menudo se siente «herida de muerte». Alumbrar significa producir luz en la oscuridad y generar vida nueva. Nuestra misión es ser presencia que humaniza, ofreciendo gestos de ternura y esperanza activa, especialmente en las periferias donde más se necesita el «bálsamo de la vida».
Ofrecemos el testimonio de una hermana:
Cette année étant marquée par le 150ᵉ anniversaire de notre Institut, nous avons commencé par le visionnage d’une vidéo retraçant l’histoire de notre Institut, depuis ses débuts jusqu’à aujourd’hui. Ce moment a été très émouvant. Nous avons pu contempler le chemin parcouru, le courage et le dévouement des sœurs qui, malgré leurs limites et leurs imperfections, ont donné leur vie pour la mission. À travers cette histoire, nous avons ressenti combien l’Esprit de Dieu continue d’agir et de guider notre Institut. À partir du thème principal, nous avons approfondi plusieurs sous-thèmes :
- Un charisme ouvert
- Un charisme vivant
- Un charisme appelé à donner vie et espérance
Ces moments de réflexion et d’échange nous ont permis de mieux comprendre et approfondir notre charisme, afin de continuer à le vivre fidèlement dans notre mission et dans notre vie quotidienne, à la lumière de l’Évangile. Cette rencontre a également été un temps de partage, de joie et de fraternité pour les sœurs, un moment précieux pour se retrouver, échanger, se soutenir et grandir ensemble dans notre vocation. La rencontre s’est terminée par une très belle célébration, dans un esprit de joie et d’action de grâce.
Nous sommes reparties remplies de joie et d’espérance, avec ce grand désir de continuer à écrire et à faire vivre l’histoire de notre Institut, fidèles à notre charisme et à l’Évangile.



































