El domingo 7 de septiembre, en la comunidad de Madrid, Santa Úrsula, celebramos con alegría y agradecidas, la entrega a Jesucristo como Hija de Cristo Rey de Joaquina Alcalde. Nos convocaba el Señor, para reconocer que el Señor ha estado grande con ella, y estamos alegres. El amor es para siempre, y en un mundo que pone de manifiesto relaciones fugaces y pasajeras, Joaquina, en sus 50 años de consagración, nos recordaba que es posible ser fiel, cuando se vive desde el amor a Jesús y desde la certeza de que su llamada, es un don que hay que cuidar y hacer crecer. En su acción de gracias, Joaquina reconocía, que el Señor, como Buen Pastor, la ha cuidado, sostenido y acompañado siempre… desde sus orígenes en la familia que el enseñó a rezar el Padrenuestro y a compartir con sus hermanos, y en el Instituto, esta otra familia que le ha enseñado a entregar la vida cada día. Compartimos fraternalmente la mesa, y, como comunidad, le aseguramos nuestra oración, nuestro cariño y agradecimiento por lo que de ella recibimos cada día. Con ella queremos seguir soñando, sumando y sirviendo, por Cristo y su Reino.







