El 8 de septiembre de 1974 nuestras hermanas Mª José Puerta y Elvira Puchal hicieron su primera profesión como Hijas de Cristo Rey en Granada.
El día 13 de septiembre de 2024, con gozo y alegría, la Comunidad de Villanueva del Arzobispo (Jaén) celebramos, junto a nuestra hermana M.ª José, sus bodas de oro. Cincuenta años de entrega incondicional, dedicación y servicio a los demás, marcados por su fe y amor hacia Cristo, Señor y Rey de la vida y de la historia. Esta celebración no solo nos permitió recordar el camino recorrido, sino también agradecer el testimonio de su vida entregada al Señor y a los hermanos, una vida consagrada a la misión de hacer que Cristo reine.
Nos unimos a su acción de gracias:
Por mis 50 años de vida consagrada ¡gracias!
Quiero vivir el momento presente llena de gozo y gratitud.
Gracias Señor por el regalo de la vida. Gracias por el don de la fe recibida en mi bautismo pasando a ser hija de Dios y de la Iglesia.
Gracias por dejarnos a tu Madre como Madre nuestra. A Ella he acudido para invocarla, pedirle ayuda y agradecerle su maternal protección en todos los momentos de mi vida.
Gracias por mis padres y mis hermanos. De ellos recibí mucho cariño, y aprendí, entre otros, los valores del respeto, la responsabilidad y el servicio a otros.
Gracias por mi parroquia, mis catequistas y profesoras que me fueron conduciendo por buen camino y abriendo mi corazón al conocimiento de Dios y su Palabra.
Gracias por todas aquellas personas que me ayudaron a ir descubriendo el don tu llamada a seguirte en la Vida Consagrada como Hija de Cristo Rey, haciendo vida en mí el Carisma de nuestro Fundador José Gras.
Gracias Señor por haber puesto en mi tu mirada de amor, tu voz que me dice cada día: TE HE LLAMADO POR TU NOMBRE. TÚ ERES MIA.
Gracias Señor, por la vida de comunidad donde la corriente de cada día va limando asperezas y enriqueciendo con los valores que aporta cada hermana.
Gracias por aquellas hermanas, que hoy gozan de tu presencia y me transmitieron, con su ejemplo, el valor de la entrega y la fidelidad al don recibido.
Los gozos, como no podía ser de otra manera, han caminado paralelos a las dificultades, pero nunca dudé de que me querías como Hija deCristo Rey.
Tu amor, tu gracia y tu misericordia me sostuvieron siempre en la debilidad. Mi corazón oía tu voz que llena de misericordia y amor me decía : TE BASTA MI GRACIA …
Hoy te digo Señor: ¿Cómo te pagaré tanto bien como me has hecho?
Desde lo más profundo de mi ser digo:
«Yo soy de Cristo yo soy por Cristo,
yo soy para Cristo.
Sí, soy y quiero ser eternamente vuestra». (P. Gras)















