Tu m’as séduit Seigneur et je me suis laissé séduire…
Sí, te bendigo, Señor, por tu infinita bondad, tu amor inconmensurable y tu pedagogía benévola hacia mí.
La canción que acabo de cantar fue mi lema durante mis votos el 24 de septiembre de 1999: «tú me has seducido Señor y me he dejado seducir»
Estas palabras tomadas del libro de Jeremías (Jer 20,7), dicen toda mi vocación, excepto que con el paso de los años, la frase se ha convertido en: «Me has seducido, Señor, y me has ayudado a dejarme seducir», porque la vida me ha demostrado que es el Señor quien está al timón de la barca de mi vida. Cada día, Él me sigue seduciendo, ayudándome a dejarme seducir, atraída por Él. Esta frase confirma en mí otras palabras de Jn 15,16: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.” Bendigo al Señor, que ha sostenido mi fidelidad hasta el día de hoy, que celebro estos 25 años aquí con vosotros.
Mi agradecimiento a la familia que el Señor me ha regalado, la que me ha puesto en el camino correcto de la vida. Bendícela Señor y llénala de tus gracias. Si no fuera por mi familia, no conocería esta maravillosa familia religiosa de Hijas de Cristo Rey, en la que el Señor me llamó a servirle a través de mis hermanos y hermanas.
Muchas gracias al Instituto de las Hijas de Cristo Rey, representado aquí por nuestra Madre General, su consejo y por vosotras, querida comunidad de Santa Úrsula y Las Rozas. Sé que todas las que no están aquí están pensando y orando por mí. Muchas gracias por la fraternidad.
Un sincero agradecimiento a todas las hermanas que me han hecho descubrir y amar al Instituto desde mis primeros pasos, a todas las que me han amado y ayudado sinceramente hasta el día de hoy, muchas gracias. Que nuestro Rey nos ayude a poder volver siempre a nuestro primer amor, al entusiasmo de las primeras horas, sobre todo cuando nos encontramos con la dureza del camino. El recuerdo de estos primeros momentos nos puede ayudar a armarnos de aún más fuerza y, sobre todo, de entusiasmo en la estela de este Rey que, a pesar del tiempo, la edad y las dificultades, no deja de querernos como en el primer momento o incluso más.
Muchas gracias a todos y todas por todo. Cristo reina
Madrid 24 de septiembre de 2024
Béatrice Amy NDOUR hcr








