¿ Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ( decía Lope de Vega)
CRISTO REINA
DOY GRACIAS AL SEÑOR, PORQUE ES Y HA SIDO BUENO CONMIGO!!!
Es hermoso recordar fechas, nombres, rostros, lugares…»revivir, («pasar por el corazòn) volver a sentir y vivir ese momento , cuando un 8 de septiembre, hace 50 años, un grupo de hermanas respondimos con un SÍ, al Señor «sí quiero ser tuya como H.C.R».
Revivir es también descubrir que Dios «estaba ahí», (que Dios está aquí ), que EL tiene un encanto para mi… y mi vida tiene sentido. Que lo esencial se hizo visible a los ojos y al corazón. que lo esencial en mi vida ,se ve… es Dios, es experiencia, estoy en mi sitio y lo sé , porque soy feliz, estoy donde Dios me quiere y como ÊL me quiere, H.C.R. viviendo en el Instituto, donde la «santidad» de muchas hermanas , su vida y sobre todo «su encarnación» en èl , «genera vida» , y es lo que me enamora y lo que me empuja y anima en muchos momentos ( oscuros o grises) a seguir adelante, a estar y a confiar en mi Instituto, por ello «doy gracias a Dios porque ha sido bueno conmigo» y como la vida misma , sigo preguntándome: «¿ qué misterio me atrapa… después de 50 años?». Es, ese «TOQUE DE DIOS», delicado o zarandeado, ¡que más da! lo importante es sentirme tocada por Dios, es la fuerza de Dios, tocando mi debilidad, acercàndose a mi vida y también el toque de quienes han ido formándola, el cariño, apoyo y cercanía de mi familia y de mis hermanas de congragación, ese toque especial, de hermanos que han caminado a mi lado…¡me han enseñado tanto!
Es «toque del dolor» , de tantos enfermos, tantos inocentes, tantos «crucificados» , a los que he acompañado, aliviado y consolado, es presencia de Bondad y de Misericordia , es «toque delicado que a eterna vida sabe» , es sobre todo esa presencia continua del Amor de Dios en mi vida, manifestada en la fidelidad mantenida a lo largo de estos 50 años , vividos día a día con el Señor y con los «hermanos».
Años vividos a tope (como dicen en mi tierra), donde hubo de todo: gozo, ilusión, alegría, fracasos, pecado, dolor, y amor, mucho amor dado y recibido, que me impulsó a tener el corazón siempre abierto para amar a todos…y eso mantiene mi vida, a Dios se la entregué, le entregué todo… y Él me regaló mucho más: me regaló hermanas y hermanos en abundancia, y el hermoso «don» de la llamada a misiones, a partir de mi tierra…África, Venezuela, Ecuador, Perú, Italia (Eboli)….
Mi pasión por la vida , por el amor , por vivir cada instante sin complicaciones, en bùsqueda constante… (y siempre encontrando), sobre todo sobre como ser pobre, y limpia de corazón, cómo amar más y mejor a los demás, a los pobres, a los ancianos, a los enfermos, a las hermanas.. no es fácil traducir todos estos sentimientos, hoy puedo decir que me han hecho y me hacen feliz. Soy feliz de vivir en la casa de Dios, y de vivir con mis hermanas, las Hijas de Cristo Rey.
Doy gracias a Dios por haberse fijado en mí, y mantenerme tantos años en su casa.
Gracias también a mis padres y hermanos, que a pesar de no entender,en un principio, mi vocación, siempre me han apoyado, ayudado y animado. A mis hermanas, Hijas de Cristo Rey, por abrirme las puertas del Instituto, y formarme para vivir la «apasionante aventura» de «hacer presente el Reinado de Jesucristo entre los hombres», y a mis hermanas de mi Comunidad actual (Eboli), que a pesar de mis limitaciones, mis impaciencias y mi «italiano mal hablado»me habéis acogido con mucho amor, y me haceis mejor persona. Y sólo me queda por deciros que mi vida tiene sentido «en», «por» y «para» Jesucristo, y que vosotros al igual que tanta gente que he conocido, han sido y sois compañeros de camino. Gracias de todo corazón, gracias por todo.












